Pues creo que este Blog se volvió personal. Y por lo tanto hablaré aquí de lo que hago en relación con el Derecho.
Mañana, por lo pronto, volveré a la universidad. Platicaré con los muchachos sobre el amparo contra leyes. Les contaré cómo allá en los albores del amparo, se pensaba que sólo podía denunciarse la inconstitucionalidad de una norma siempre y cuando fuese aplicada, y cómo se decía que por más que una norma fuese inconstitucional, mientras no se aplicara, sería letra muerta que a nadie ofendía y a nadie dañaba.
Luego, les contaré a los muchachos la historia del niño terrible que vino a cambiar esa idea. Y les contaré cómo la Corte se resistía a abandonar su rígido criterio y cómo el tiempo le dio la razón a quien sugería abandonarlo, hasta el día en que la Ley de Amparo fue reformada, para permitir la impugnación de leyes sin necesidad de ser aplicadas.
Tras ello, los muchachos y yo reflexionaremos sobre la importancia de distinguir cuáles leyes pueden impugnarse sin ser aplicadas y cuáles sólo pueden imugnarse tras su aplicación. Hablaremos sobre cómo esa distinción, determina una forma distinta de acreditar el interés jurídico para pedir el amparo en uno y otro supuesto y también, platicaremos sobre cuáles son los términos y oportunidades en que la impugnación podrá hacerse.
Y quitándome un poco la camiseta de empleado del Poder Judicial de la Federación, haremos un análisis crítico de algunos criterios recientes de la Corte, sobre la distinción entre leyes autoaplicativas y leyes heteroaplicativas y sobre la oportunidad para impugnarlas y la forma en que los tribunales de amparo, deben resolver técnicamente.
Así que mañana será un buen día. Volveré a la universidad a platicar de Derecho; y eso implica que podré estar entre la gente joven hablando de algo que en realidad me gusta. Mañana será un buen día.


